¿En qué fase te encuentras?

Existen tres fases por las que las personas habitualmente pasamos, antes de iniciar un proceso de cambio, desarrollo y transformación. Estas tres fases están relacionadas con la actitud que mostramos y cómo nos enfrentamos ante una situación problemática a resolver o con ese cambio que deseamos promover.

La primera de las fases, consiste en darse cuenta y aceptar que tenemos esa situación problemática a resolver, identificar que existe algo que nos está dificultando nuestro camino, algo que se interpone entre lo que deseamos ser y lo que somos en el momento presente, o más concretamente ver claramente quiénes estamos siendo y quiénes nos gustaría ser. Esa situación a la que llamamos «problema», está siendo vista desde un punto de vista ajeno a nosotros, es decir, algo que ha llegado desde afuera, algo que yo no quiero o que «ya no quiero». Identificarla y aceptarla es el primer paso.

La segunda de las fases, tiene que ver con la responsabilidad, es decir, con hacerme cargo de la situación. Decidir que queremos cambiarla, ver qué es lo que podemos hacer, qué está en nuestra mano cambiar. Asumir nuestra responsabilidad genera un cambio de perspectiva ante la situación a resolver, supone vivir el proceso de cambio desde un reto y desafío en lugar que desde un problema. La diferencia se encuentra en elegir ser una víctima que culpabiliza a los demás, al sistema y al entorno o bien elegir ser un protagonista del cambio que queremos ver y lograr. Convertirnos en responsables de nuestras metas y objetivos es el segundo paso.

La tercera de las fases está relacionada con nuestra capacidad de humildad al permitir buscar y pedir ayuda. Pedir ayuda nos coloca en una situación de vulnerabilidad, de alguna manera nos decimos que no somos suficientemente inteligentes, creativos, válidos, etc. para resolver nuestras situaciones, para lograr nuestras metas.  Pero lo cierto, es que existen retos y desafíos de la persona que superan la posibilidad de ser logrados a través de uno mismo, siendo imprescindible por tanto la ayuda del otro, el espejo en el que poder vernos. Disponemos de las competencias, disponemos del talento necesario para lograr nuestro reto aunque no somos conscientes de ellos porque tenemos  bloqueos, barreras que nos impiden conseguir lo que deseamos, en esos casos, en los que por nosotros mismos no estamos obteniendo los resultados deseados, es el momento de permitirnos ser y sentirnos vulnerables y pedir ayuda. Buscar y pedir ayuda es el tercer paso para el desarrollo y transformación de uno mismo.

¿En qué fase te encuentras?…

Servicios nuriacoach

Un comentario

  1. Muy interesante tu páigna Núria, sugerente y llena de buenas ideas Digna de una gran profesional del coaching como tú. Un abazo.

Replica a Concha Cancelar la respuesta